"El deporte te lo da todo, pero a veces también te lo quita en un segundo. Conocemos exactamente la frustración, el dolor y la incertidumbre de un postoperatorio porque nosotros mismos estuvimos ahí."

Somos Gonzalo y Alberto. Apasionados del deporte sin freno: esquí, surf, pádel, tenis, golf, Hyrox... Si tiene movimiento, competición y adrenalina, ahí estamos. Pero si practicas deporte al máximo nivel de exigencia, tarde o temprano te enfrentas a la cara más amarga: la lesión.
A los dos nos unió la misma pesadilla con un año de diferencia: rotura del Ligamento Cruzado Anterior (LCA) y menisco en mitad de los Alpes, sobre la nieve y a miles de metros de casa.
Mi rodilla (habla Gonzalo) parecía un balón de fútbol. La inflamación era tan salvaje que ni siquiera podía doblarla un milímetro. Fue un auténtico show. Sin embargo, en el hospital de Francia, los traumatólogos aplicaron de inmediato un protocolo de crioterapia compresiva activa con una máquina de frío y presión neumática.
El alivio fue instantáneo. La combinación de frío constante a temperatura terapéutica y masaje linfático intermitente no solo durmió el dolor sin necesidad de abusar de analgésicos, sino que drenó la inflamación a una velocidad récord.
En solo una semana ya estaba haciendo mis primeros ejercicios de movilidad postoperatoria y a las dos semanas, trabajo de fuerza. A día de hoy, he regenerado el menisco, sigo sin LCA y continúo disfrutando al 100% de la nieve, el tenis, el pádel, el golf y el Hyrox.


Un año después, la historia se repitió calcada conmigo (habla Alberto). Tras haber pasado por varias operaciones previas en el hombro y en la otra rodilla, la duda me paralizaba: ¿Merece la pena volver a pasar por el quirófano?
Sabiendo la experiencia de Gonzalo con el tratamiento de frío y presión, investigué a fondo la ciencia detrás de la crioterapia para recuperación de cirugías de rodilla y conseguí un equipo. Fue mi mejor amiga durante dos semanas.
En comparación con mis postoperatorios anteriores, el nivel de dolor e inflamación fue infinitamente menor. Pude empezar la rehabilitación mucho antes de lo previsto y hoy sigo haciendo surf, esquí e Hyrox con más intensidad que antes.
Tras vivirlo en primera persona, nos dimos cuenta de una realidad frustrante: este tipo de tecnología médica avanzada solo solía estar al alcance de deportistas de élite o de grandes clínicas privadas. El paciente común salía del quirófano para irse a su casa con una simple bolsa de hielos que se derretía a los diez minutos y quemaba la piel.
Por eso nació Zeromed. Para democratizar la crioterapia portátil de grado médico y poner al alcance de cualquiera que se enfrente a una cirugía traumatológica la misma herramienta que acelera las recuperaciones más exigentes del mundo.

"No te alquilamos o vendemos una máquina. Te acompañamos con la empatía de quien ha estado en esa misma cama de hospital, con la misma incertidumbre y el mismo deseo: volver a moverte libremente y recuperar tu vida cuanto antes."